El alejamiento de Néstor Marcelo Lamboglia, a menos de un mes de asumir, expone, una vez más, la falta de continuidad en los equipos del Gobierno nacional. La salida se da en el momento de mayor demanda de gas y electricidad.
Néstor Marcelo Lamboglia renunció este lunes a la presidencia del Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENRGE). La salida se produce a semanas de haber tomado posesión del cargo y a solo 20 días del inicio del invierno, un momento crítico para el sector energético debido al fuerte aumento estacional en el consumo de gas y electricidad en todo el país.
Esta dimisión vuelve a encender las alarmas sobre la falta de continuidad de los equipos de trabajo en el Gobierno nacional, donde la rotación de funcionarios clave dificulta la consolidación de políticas a largo plazo. En esta oportunidad, la acefalía temporal del ente regulador se da en la antesala de los meses más fríos del año, un período donde la gestión de tarifas, subsidios y el abastecimiento del sistema requieren de una conducción firme y experimentada.
De acuerdo a fuentes del sector, el fin de ciclo de Lamboglia se dio por una disputa de criterios puertas adentro con Marcelo Nachón, vocal del ente y exinterventor del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas). Ante las divergencias, el flamante exfuncionario decidió dar un paso al costado.
Por el contrario, desde el entorno oficial argumentaron que la dimisión respondió estrictamente a «motivos personales», desmintieron las internas y recalcaron que su paso por el ente fue valorado positivamente.
Por el momento, el vicepresidente del organismo, Vicente Serra, quedó a cargo del ENRGE. Sin embargo, fuentes de la secretaría del área confirmaron que su gestión será interina, ya que está previsto iniciar un nuevo concurso para la selección del próximo presidente. Este nuevo proceso administrativo añade un manto de incertidumbre sobre los plazos de designación, justo cuando el sistema energético entra en su etapa de mayor presión.
