En plena investigación por presunto enriquecimiento ilícito, el jefe de Gabinete presentó una declaración jurada que expone un salto patrimonial injustificable, nuevas propiedades de lujo y un oscuro entramado de préstamos con particulares.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, presentó su declaración jurada patrimonial correspondiente al año 2025 ante la Oficina Anticorrupción, confirmando un crecimiento patrimonial que resulta, cuanto menos, obsceno. Los números oficiales revelan que el funcionario pasó de informar $107,8 millones al cierre de 2024 a registrar la impresionante cifra de $944,5 millones. Este salto representa un incremento del 775% en apenas doce meses, un fenómeno económico inexplicable para cualquier ciudadano común, pero sospechosamente habitual entre las filas del funcionariado bajo la lupa judicial.
La publicación del documento se realizó de manera casi furtiva, este jueves a las 14:33, en pleno inicio del Mundial de Fútbol, un clásico intento de diluir el impacto mediático de una noticia incómoda. El descalabro en las cifras obligó al propio Adorni a intentar una justificación pública la noche anterior, donde ensayó una endeble defensa: admitió que durante años ocultó y no declaró parte de los ahorros que compartía con su esposa, y pretendió justificar el repentino aluvión de fondos adjudicándoselo a supuestas ganancias obtenidas mediante inversiones en Bitcoin.
Mansiones en countries y departamentos de lujo
El crecimiento de los activos de Adorni se materializó de forma veloz en el mercado inmobiliario, justo en paralelo a su gestión pública. Mientras que hasta 2024 el funcionario declaraba dos departamentos, en el último año incorporó dos nuevas propiedades de alto valor a su patrimonio.

En noviembre de 2024, adquirió el 50% de una casa de 190 metros cuadrados en el exclusivo country Indio Cuá Golf Club, en Exaltación de la Cruz, valuada en más de $156 millones. No conforme con esto, en noviembre de 2025 sumó un departamento con cochera de casi 200 metros cuadrados en la Ciudad de Buenos Aires, valuado en $255,8 millones. Ambas propiedades fueron adquiridas en sociedad con su esposa, Bettina Angeletti, consolidando una vertiginosa expansión residencial que coincide temporalmente con su ascenso político.
El sospechoso entramado de los “créditos privados”
Quizás el punto más oscuro y preocupante de la declaración jurada —y que hoy es el núcleo de la investigación por presunto enriquecimiento ilícito en los tribunales de Comodoro Py— es el origen del financiamiento de estos bienes. Adorni no recurrió a bancos ni a entidades financieras tradicionales, sino a un llamativo entramado de deudas con particulares, varios de los cuales ya han sido citados a declarar como testigos por la Justicia.
Entre los acreedores del jefe de Gabinete figuran desde una excomisaria de la Policía Federal y su hija contadora —quienes aseguran haberle prestado US$100.000 en efectivo bajo una hipoteca privada— hasta dos jubiladas a las que Adorni les adeuda más de $142 millones combinados por la compra de su vivienda en el barrio de Caballito.
El fiscal Gerardo Pollicita puso la lupa sobre estas operaciones inmobiliarias de financiamiento cruzado. Las sospechas judiciales apuntan a determinar si estas deudas privadas y las constantes declaraciones juradas “rectificativas” que Adorni se vio obligado a presentar de forma retroactiva son genuinas, o si constituyen una burda maniobra de ingeniería contable para intentar blanquear un flujo de dinero que el sueldo estatal jamás podría justificar.

