El legislador formoseño intentó forzar un tratamiento sobre tablas pero fue desautorizado por su propio bloque. La vicepresidenta expuso su total aislamiento político y José Mayans lo rebajó recordando su escaso peso electoral.
El senador nacional Francisco Paoltroni protagonizó un verdadero papelón político en la última sesión de la Cámara alta al intentar forzar el tratamiento sobre tablas de su proyecto de ley para intervenir la provincia de Formosa. La iniciativa, lejos de prosperar, terminó exponiendo el absoluto aislamiento del legislador, quien no logró cosechar el acompañamiento de ningún par en el recinto y sufrió la desautorización pública de su propia bancada.
La tensión comenzó a escalar cuando Paoltroni tomó la palabra para exigir la votación inmediata de la intervención al Gobierno formoseño de Gildo Insfrán. En un discurso encendido, el senador recurrió a una extraña comparación al asimilar la situación provincial con “una violación intrafamiliar donde todos hacen un pacto de silencio”. Sin embargo, la vehemencia de sus palabras no conmovió a nadie.
La jefa de la bancada oficialista, Patricia Bullrich, fue la encargada de bajarle el pulgar de manera tajante al pedido. Si bien expresó que acompañan al legislador ante las situaciones de persecución que denuncia en su provincia, Bullrich fue implacable respecto al cuidado de las formas institucionales: “Consideramos que tratar un proyecto de esta magnitud sobre tablas es algo que no corresponde. Consideramos que hay muchas situaciones que hay que arreglar en la provincia de Formosa. Estamos convencidos que hay que cumplir los fallos de la Corte Suprema de la Nación pero creemos que la intervención de una provincia es una consideración de gravedad institucional y no se puede votar sobre tablas”. “Lo lamentamos de todo corazón pero no lo vamos a acompañar”, sentenció, sepultando la moción.
Humillado por la falta de respaldo, Paoltroni se vio obligado a retirar su pedido. Fue en ese momento de debilidad cuando la presidenta del Senado, Victoria Villarruel, intervino para hundirlo aún más y dejar en evidencia su total soledad política. “Me gustaría simplemente hacer la aclaración, senador Paoltroni, dado que usted se ha referido a mí en varias oportunidades, que su proyecto de ley no lo acompaña nadie en el Senado al día de hoy, ninguno de los senadores. Entonces, no haga cabeza en mí cuando yo no voto los proyectos”, disparó la vicepresidenta.
La respuesta desató un ruidoso cruce. Muy nervioso, el formoseño empezó a los gritos desde su banca con el micrófono apagado, lo que motivó que Villarruel le pidiera que se calmara antes de habilitarle una cuestión de privilegio. En su descargo, Paoltroni acusó a la presidencia de haberle negado el Salón Azul para la presentación del proyecto el pasado 19 de mayo, enviándolo a una sala más modesta en el anexo. La vicepresidenta no se quedó callada, lo acusó de “mentir aviesamente” y le recordó con dureza que en esa fecha ella no pudo haber dado ninguna orden de ese estilo dado que coincidió con el fallecimiento de su padre.
Para coronar la accidentada jornada, el jefe del bloque peronista, José Mayans, se encargó de propinarle el último golpe al orgullo del legislador oficialista. Además de argumentar que en Formosa no se cumple ninguna de las causales constitucionales para una intervención, Mayans lo rebajó políticamente ante sus pares: “El senador Paoltroni cuando fue candidato a gobernador sacó el 8% de los votos. Esa es la consideración que le tiene el pueblo de Formosa. Es senador gracias a Milei”, lanzó.
Tras el naufragio parlamentario, el proyecto para desplazar a Insfrán quedó completamente archivado. La comisión de Asuntos Constitucionales, que preside el libertario Agustín Coto, ya notificó que la iniciativa no será puesta en agenda para las próximas reuniones de trabajo, dejando a Paoltroni en una situación de absoluto desamparo dentro del Congreso.
