El diputado correntino de La Libertad Avanza evitó defender al funcionario cuestionado por sus declaraciones patrimoniales y dejó en claro que solo responde políticamente ante Javier Milei.
En medio de los cuestionamientos que rodean al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por las controversias surgidas en torno a sus declaraciones patrimoniales, el diputado nacional por Corrientes de La Libertad Avanza, Lisandro Almirón, optó por tomar distancia del funcionario y evitar cualquier defensa contundente de su figura.
Lejos de cerrar filas en torno a uno de los principales integrantes del Gobierno nacional, el legislador libertario dejó una frase que expuso los límites de su respaldo político dentro del oficialismo: “Solo pongo las manos en el fuego por Javier Milei”.
La definición llegó luego de que Almirón fuera consultado sobre la situación de Adorni. Aunque intentó relativizar la polémica al atribuirla a una “agenda periodística instalada”, evitó respaldar al jefe de Gabinete y se limitó a señalar que su permanencia en el cargo depende exclusivamente de la confianza que le otorgue el Presidente.
“No defiendo a Adorni”, reconoció el diputado, marcando una distancia que no pasó inadvertida en medio de un contexto en el que el funcionario enfrenta crecientes cuestionamientos públicos.
Durante una entrevista con Radio Dos, Almirón insistió en que las designaciones dentro del Gabinete son facultades exclusivas del Poder Ejecutivo y sostuvo que los legisladores oficialistas deben aceptar las decisiones que tome Milei respecto de sus colaboradores.
“La continuidad de Adorni es una decisión del Poder Ejecutivo. Goza de toda la confianza del Presidente y eso lo respeto”, expresó, dejando en claro que su respaldo no está dirigido al funcionario sino a la autoridad presidencial.
El legislador también admitió desconocer aspectos centrales de la participación de Adorni en la toma de decisiones políticas del Gobierno, otro argumento que utilizó para evitar involucrarse en la defensa del jefe de Gabinete.
“No puedo fijar una posición porque desconozco el rol de Adorni en cuestiones político-institucionales de trascendencia”, afirmó.
Además, descartó que la Casa Rosada esté evaluando un eventual desplazamiento del funcionario por razones electorales y aseguró que el Gobierno mantiene como prioridad su agenda de gestión. Sin embargo, sus declaraciones dejaron al descubierto una postura de cautela frente a una polémica que sigue creciendo y respecto de la cual prefirió correrse del centro de la escena.
Mientras el caso continúa generando repercusiones, Almirón eligió una salida política que evitó costos propios: respaldó a Milei, pero se desentendió de la defensa de Adorni.
